Viajar al otro lado del mundo en un solo tramo es una hazaña moderna, pero también un desafío para el cuerpo humano. Los vuelos de más de 18 horas pueden afectar la salud de formas que no siempre se ven a simple vista. En esta nota, te contamos qué le pasa al cuerpo en altura y cómo prevenir molestias durante trayectos prolongados.
Aire seco en cabina: hidratación como primera defensa
A 10.000 metros de altura, la humedad ambiental es casi nula. Esto provoca resequedad en ojos, nariz y garganta, y puede agravar problemas respiratorios. Especialistas recomiendan:
- Beber agua antes, durante y después del vuelo.
- Evitar alcohol y cafeína, que aumentan la deshidratación.
- Usar gotas oculares si hay molestias.
El aire seco también puede favorecer infecciones respiratorias menores.
Presión en oídos y senos paranasales: cómo aliviarla
Durante el despegue y aterrizaje, los cambios de presión pueden generar dolor en los oídos, especialmente en personas con alergias o sinusitis. Para aliviarlo:
- Usar descongestionantes antes del vuelo.
- Beber agua con frecuencia.
- Evitar volar con resfriado sin consultar al médico.
Inmovilidad prolongada: el síndrome del pasajero inmóvil
Estar muchas horas sentado en espacios reducidos genera rigidez muscular, especialmente en espalda, cuello y piernas. También puede afectar el tránsito intestinal. Recomendaciones clave:
- Caminar por el pasillo cada hora.
- Estirarse en el asiento: mover talones, puntillas y cambiar de postura.
- Evitar cruzar las piernas por mucho tiempo.
Trombosis venosa profunda: cómo prevenirla
La falta de movimiento puede provocar coágulos en las piernas. Si migran a los pulmones, pueden causar una embolia. Factores de riesgo:
- Antecedentes familiares.
- Embarazo o tratamientos oncológicos.
- Uso de anticonceptivos o enfermedades cardíacas.
Prevención:
- Usar medias de compresión si hay riesgo vascular.
- Consultar al médico antes de viajar si se pertenece a un grupo de riesgo.
Jet lag y fatiga: el cuerpo desincronizado
La postura encorvada y la respiración superficial reducen el ingreso de oxígeno, lo que puede causar fatiga, mareos y confusión. El desfase horario agrava estos síntomas y puede alterar el sueño por varios días. Para minimizar el impacto:
- Dormir bien antes del viaje.
- Exponerse a luz natural al llegar.
- Evitar siestas largas durante el día.
Consejos finales para un vuelo saludable
- Hidratate bien y evitá bebidas deshidratantes.
- Movete cada hora, aunque sea en tu asiento.
- Usá ropa cómoda y evitá prendas ajustadas.
- Planificá con tu médico si tenés condiciones preexistentes.
Con prevención, movimiento y buena hidratación, incluso los vuelos más largos pueden ser más llevaderos. Cuidar el cuerpo en altura es clave para llegar al destino sintiéndote bien y disfrutar desde el primer momento.
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