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Una pareja de argentinos dejó todo para cumplir su sueño: viajar de Ushuaia hasta Alaska en su Renault 6

En diciembre de 2019, Nadia Carreras y Jorge Cardozo comenzaron a pergeñar un sueño: unir en auto Ushuaia con Alaska. Si bien la pareja oriunda de Córdoba ya había realizado varios viajes como mochileros, en esta oportunidad, se plantearon dos desafíos. El primero era recorrer el continente americano de extremo a extremo, mientras que el segundo tenía un costado más épico aún: realizarlo en un Renault 6, modelo 1981.

El auto ya lo tenían, aunque en un estado muy desmejorado. De hecho, lo había comprado hace muchos años una de las hermanas de Jorge y luego se lo dejó cuando ya no andaba. Desde entonces, estuvo dos años sin tocarlo, hasta que un día decidió probar si arrancaba. Después de limpiar el motor, probó y luego de tres intentos lo encendió. En ese momento, decidió levantarlo sin ninguna otra intención de que solo funcione. Aunque pasó un año más, hasta que se sumó Nadia y comenzaron el proyecto.

“¡Manos a la Reno! ¡Una renoleta 81 que estamos remodelando, modificando, haciéndola bella y cómoda para salir a las rutas por más aventuras!”, escribieron en su Instagram cuando recién solo estaba la idea. De hecho, en la imagen se veía al automóvil totalmente despintado, sin asientos, con los neumáticos lisos, sin la parrilla y con los faroles rotos. Es decir, en un estado que requeriría mucho trabajo de su parte para ponerlo en funcionamiento.

En diez meses, el vehículo se convirtió en otro. La pareja refaccionó su mecánica, el interior y en la parte trasera le adaptaron un colchón de dos plazas. Incluso cambiaron su gris original por el anaranjado que fue elegido inspirado en Naranjita y yo, una serie web protagonizada por Jorge Sierra, un joven español que recorrió el mundo en un Citroën 2 CV pintado de ese color.

 

Desde Salsipuedes al fin del mundo

En febrero de 2021, llegó la hora de la verdad: “La Reno” inició la travesía desde Salsipuedes, Córdoba. Debido a que salieron cerca del atardecer, el primer recorrido fue solo de unos 120 kilómetros. “El miércoles 2 de febrero, salimos a rutas a las 17.40 a bordo de la Reno, pobre… ¡La cargamos a más no poder! La idea era llegar a la Cumbrecita, pero se nos hizo la noche y lo más seguro era Villa General Belgrano. La primera noche durmiendo en nuestra casa de 4 ruedas al lado de una estación de servicio”, escribieron desde su cuenta de Instagram Enfocando Mundos.

En ese hogar móvil, también viajó Frida, la perra de Nadia. De hecho, el cochón de dos plazas (con 10 centímetros menos para adaptarlo) fue ubicado detrás de los asientos para que adelante descanse su mascota, a quien -cuando pasan de nuevo por Córdoba- se le va a sumar otro acompañante: Fido, un labrador de 30 kilos.

Frida, la perra de Nadia, viajó con la pareja hasta Ushuaia. Ahora, en Córdoba se sumará Fido, un labrador de 30 kilos.

Luego de aquella primera noche, se trasladaron a la localidad cordobesa de Vicuña Makena. Río Negro fue la próxima provincia, de hecho, pararon en Las Grutas. El derrotero siguió con Puerto Madryn, a partir de donde tomaron la Ruta Nacional 3 y se adentraron en la Patagonia: Trelew, Comodoro Rivadavia y Río Gallegos, fueron las paradas subsiguientes. Desde la ciudad santacruceña debían cruzar a Chile para poder tocar el primer extremo planeado: Ushuaia. Pero, ahí comenzaron los inconvenientes.

 

La frontera con Chile, los temibles vientos patagónicos y un sueño en peligro

Antes de llegar a la frontera, los viajeros empezaron a sentir el rigor de los vientos patagónicos y les tocó su primera tormenta. En simultáneo, surgieron las preocupaciones y la sensación de desistir de su proyecto. “Mucho viento, lluvia y frío. Pensamos hasta abandonar, pero no. Se siguió firme hasta Comodoro Rivadavia”, cuenta Jorge Cardozo en un video publicado en el canal de Youtube de Enfocando Mundos en el que se explaya sobre su experiencia en Ushuaia.

Aunque las complicaciones persistieron también en el límite con el país vecino. “Todo el día manejamos con viento en contra, pero tuvimos la suerte de alcanzar la última barcaza del día. La correntada era semejante que se llevaba a Frida (la perra) volando. Llegamos a Migraciones y los chilenos comenzaron a gritarnos por los tapabocas que usábamos, igual hicimos todos los trámites bien y pasamos al control del auto”, le cuenta Nadia a La Nación.

Tras cruzar con la embarcación el estrecho de Magallanes pisaron suelo trasandino. “En Chile estuvimos solo en ruta durante 10 horas de viento y sin paradas, ese mismo día entramos en Tierra del Fuego para pasar la noche en el centro de Río Grande y salir al otro día a Ushuaia”, concluyó Nadia.

 

Qué no se apague el fuego

A medida que acumulaban kilómetros, la pareja de viajeros se encontró con múltiples complicaciones. En la ruta comprobaron, por ejemplo, que el techo del Renault era bajo para realizar un tramo tan extenso. Asimismo, en el sur sufrieron la falta de calefacción y a Nadia le brotó un sarpullido que la obligó a mantenerla acostada durante tres días, por lo tanto, debieron viajar con el colchón desplegado mientras Jorge conducía.

“Nosotros preparamos La Reno para hacer todo afuera; nada más. Adentro la idea era dormir y guardar nuestras cosas. Entonces, cuando nos topamos con el viento de la Ruta 3, fue como una cachetada: se nos apagaba el fuego, no podíamos cocinar. Para resolverlo quitamos una madera de la cama y sobre ella colocamos el anafe para calentar agua adentro, hacernos alguna sopa y calmar el hambre de esa forma. Luego, otros colegas en El Bolsón nos regalaron un anafe a cartuchos que era la gloria”, contó Jorge.

“Otras de las contras, fue que no pudimos llevar un baño químico, pensamos que en la ruta lo íbamos a conseguir y no: se complicó bastante. Teníamos que utilizar los espacios públicos de las estaciones de servicio, a veces, caminar mucho para llegar. Por lo tanto, aprendimos a prestarle atención a nuestro reloj biológico y nos manejamos conociendo esos horarios”, agregó Nadia.

 

Cómo es subsistir en un viaje tan extenso

Una de las principales incógnitas que surge cuando se planean viajes tan extensos es cómo se costea. En el caso de la pareja cordobesa, contaron a La Nación que combinaron sus trabajos previos a la salida, con la elaboración de artesanías que venden en los distintos lugares en los que paran en la ruta. “Jorge trabajaba de administrativo, ahora renunció y tiene un emprendimiento de desinfecciones que lo realiza online durante los viajes. Yo soy instructora de yoga y la idea es dar clases en las paradas”, explica Nadia.

Luego se añaden los gastos de combustible y alimentos. “Llevamos nuestra propia cocina típica de camping, vamos comprando lo justo y necesario para alimentarnos, también por una cuestión de espacio en el auto”, contó Nadia. En cuanto a la nafta, Jorge asegura que “La Reno” consume muy poco.

En la ruta, Nadia y Jorge tuvieron que adaptarse a otro tipo de convivencia como pareja.

 

Un motor averiado que demora el ascenso hacia Alaska

Al regreso de la zona austral, tomaron la Ruta Nacional 40. El Chaltén, Esquel, Lago Puelo, El Bolsón, Bariloche, Villa La Angostura, San Martín de los Andes, Neuquén Capital, La Pampa, fueron solo algunos de los tantos sitios por los que pasaron. Luego regresaron a Córdoba y la recorrieron con profundidad. Ahora la Reno descansa porque está averiado su motor.

Una vez reparado, la hoja de ruta continuará y retomarán la 40 hacia el norte: Catamarca, Tucumán, Salta, Jujuy y luego Chaco, Misiones, hasta salir a la costa brasilera para volver a la cordillera de los Andes por Perú, será el derrotero pautado a priori. Del azar, los imprevistos de la ruta y La Reno dependerá el resto de la aventura.

Fuente: La Nación

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