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El restorán que funciona en la casa más antigua de Ushuaia

Se trata de Volver, uno de los más elegidos para probar mariscos y pescados. Su chef, Lino Gómez Adillon, es uno de los más conocidos del Fin del Mundo. Sus platos estrella son mejillones y pulpo.

«Lo importante de los sueños no es lograrlos, sino seguir soñando», dice Lino Gómez Adillon, el chef del restaurante Volver, mientras se sirve una copa de vino tinto y cuenta algunas de sus anécdotas. Él es el alma de este lugar y uno de los personajes más conocidos de Ushuaia.

Tiene una trayectoria que lo llevó a dar vueltas por varios países del mundo mientras empezaba su proyecto en una de las casas más antiguas de Ushuaia. Allí se sirven desde mejillones, pulpo y hasta algunos pescados que solo se consiguen en el propio Canal Beagle, en la Antártida y las islas de la zona.

Su carta de presentación es un ambo de color blanco que él mismo intervino con pintura roja. Lino es un artista con todas las letras. Está detrás de cada detalle que el visitante detecta al entrar a Volver. Cada uno de los objetos que decoran el lugar tienen una historia: tal es el caso de la bandera de Brasil que está en uno de sus rincones y que la compró en uno de sus viajes y se la trajo hasta Argentina.

En el techo del salón principal, se pueden observar una colección de camisetas de rugby como si fuesen banderines de cotillón. Antes de ponerse el delantal, Lino jugó al rugby y se transformó en una especie de embajador para todos los equipos: fue él quien creó el Seven del Fin del Mundo que, cada año, llena a la ciudad de equipos de todo el país.

Un amor local

Si bien Lino nació en San Juan, se instaló en Ushuaia a sus 22 años y el amor fue instantáneo. Él se cargó al hombro la defensa de El Presidio, la ex cárcel de la isla. Este lugar iba a ser demolido y él fue uno de los que impulsó el proyecto para que sea declarado Monumento Histórico Nacional.

También es un acérrimo opositor a la instalación de salmoneras en el Canal Beagle, lo que lo llevó a alzar su voz en diferentes ciudades del mundo y a suspender el salmón rosado de la carta de su restaurante.

Es una persona pasional y eso se transparenta hasta en las paredes de Volver. Hay imágenes del Che por todos lados y manifestaciones en contra de las salmoneras.

Qué comer en Volver

Si bien la experiencia solo vale la pena por conocer un lugar muy particular y por poder observar a Lino en acción, la carta es un plus invalorable. Los mejillones de Almanza al ajillo, el Pulpo Español, el Cerviche de Puta Madre o el Saborín son algunos de los platos imperdibles de Volver.

El postre no deja lugar a dudas: helado de calafate, fruto de la zona que tiene una historia muy especial. Según los locales, tenés que comerlo para poder volver a Ushuaia.

Volver es un viaje por los sabores regionales y por la historia de Lino. Cuando habla del nombre del lugar, usa palabras como nostalgia y desarraigo. «Vivir con el alma aferrada a un dulce recuerdo que lloro otra vez», canta y hace una reverencia al famoso tango de Carlos Gardel.


Fuente: Descubri / Carola Cinto

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