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Nómadas Digitales

El paraíso majorero convierte en sedentarios a los nómadas digitales

Rubén Magaña es un empresario madrileño de 43 años que se ha enamorado de la Isla por las condiciones laborales que le ofrece y por la oportunidad añadida de practicar distintos deportes. “Es un sitio único, de norte a sur. Cuando en Madrid estamos a dos grados, aquí siempre tengo asegurados entre 20 y 25 grados, una temperatura perfecta en el agua y viento permanente. Siempre que quiero puedo practicar surf, windsurf o kitesurf”, dice Rubén. La Isla le ha cautivado de tal manera que recientemente se ha comprado una casa en Corralejo, en la urbanización El Palmeral.

Rubén es un ejemplo de nómada digital, profesional que usa las nuevas tecnologías para trabajar. No necesita de un lugar fijo de trabajo, se conecta en remoto desde cualquier sitio del mundo. Le es indiferente el lugar de residencia a lo largo del año, aunque tributa en el país o comunidad autónoma donde tiene el domicilio fiscal como contribuyente.

Fuerteventura se está convirtiendo en uno de los principales reclamos para los nómadas digitales. Cumple con todos los requisitos, el clima es excelente todo el año, ofrece buenas infraestructuras, está cerca de la península y, como colofón, aúna las mejores condiciones para la práctica de los deportes, principalmente acuáticos, lo que ha cautivado a Rubén Magaña.

En sus inicios trabajó para una gran compañía de la construcción, pero pronto se dio cuenta de que no quería “estar de lunes a viernes trabajando en una oficina”. Creó su propia empresa y, con los años, gracias a las nuevas tecnologías, la fue adaptando para poder gestionarla sin necesidad de estar siempre en un mismo sitio. Su empresa INISIS SL se dedica a la integración de sistemas para el control de tráfico en carreteras y túneles.

 

 

El joven ha viajado por todo el mundo: Maldivas, California, Marruecos… pero asegura que ninguno de estos destinos da tantas facilidades a un nómada digital como Fuerteventura. “Tiene todo lo que necesito para trabajar y, además, estoy a dos horas y media en avión de Madrid, es como estar en casa, pero con buen tiempo y olas” explica.

Cuando está en Fuerteventura le gusta moverse por toda la Isla, disfrutar de todas las opciones que le ofrece la Maxorata aunque reconoce que lo que más le cuesta son las carreteras. “Si quiero ir del norte al sur tardo cerca de dos horas, hay tramos buenos, pero muchos otros son de único sentido y no están en muy buen estado”, dice.

Rubén disfrutando de las olas.

 

Para este ingeniero madrileño, el deporte acuático es fundamental, por eso ha elegido tierras majoreras para pasar el máximo tiempo posible. “Costa Calma es un sitio magnífico para los amantes del windsurf. En marzo y abril entran los vientos alisios y se puede navegar cada día, por eso no es extraño que se dispute aquí el Campeonato del Mundo de la especialidad”, explica.

Otro sitio que es visita obligada cada vez que está en Fuerteventura es Isla de Lobos. “Tiene unas condiciones especiales, la ola que se genera en Lobos es de clase mundial”, cuenta Rubén.

Cuando los vientos que entran del este y el nordeste quedan protegidos con la Isla y el mar entra fuerte del norte se produce un tipo especial de ola con tres secciones siempre a derechas. La primera sección que se produce es la conocida como marrajo, catalogada para surfistas de nivel medio, larga y con mucho tubo. La segunda sección, una ola más hueca y rápida, es de mayor dificultad. La tercera sección es el pico de Lobos, una ola que acumula mucha masa de agua que aguanta bastante el tamaño, la preferida de los surfistas locales y de nivel alto.

Hace ya seis años que el empresario descubrió Fuerteventura. Pasó un mes en la Isla junto a su amigo Adrián Valios, Adri. Ingeniero naval natural de Zaragoza, afincado temporalmente en Barcelona, también es empresario y capitán de barco. Además, tiene el título de Yachtmaster que acredita la formación y experiencia de marinos para gobernar embarcaciones de vela y a motor. Su empresa de ingeniería naval se llama MYE (Management and Yatching Engineering).

Los empresarios Rubén Magaña y Adrián Valios.

 

Adri le ha cautivado la Isla y también se ha comprado una casa en Corralejo. “Ahora paso largas temporadas en Fuerteventura, pero mi objetivo a corto plazo es afincarme definitivamente” explica. En julio y agosto trabaja como capitán de barco mientras, el resto del año lo dedica a su empresa de ingeniería naval, trabajo que puede desarrollar en remoto: “Es fundamental tener buena conexión de internet y en Fuerteventura la hay, no tienes que estar buscando un cibercafé donde conectarte, como pasa, por ejemplo, en Marruecos, aquí nos conectamos sin problemas casi desde cualquier sitio”.

El aumento de los nómadas digitales en la Isla hace que todos coincidan en zonas principalmente relacionadas con el ocio y los deportes acuáticos. Lajares es de los sitios más frecuentados por esta comunidad. “Cada día somos más los jóvenes en esta situación en la Isla. Buscamos buen ambiente después de un día de trabajo y Lajares es ideal. Además, tiene un skate park (parque de patinaje) donde la gente que hace surf aprovecha para entrenar los giros”, explica Adri.

Las principales instituciones insulares empiezan a enfocar su atención en los nómadas. “La Isla reúne las condiciones óptimas para ser elegida como destino para el teletrabajo. Se trata de una tendencia al alza en todo el mundo que se ha acrecentado a raíz de la pandemia, por lo que deberíamos incentivar este tipo de turismo”, indica el presidente del Cabildo de Fuerteventura, Sergio Lloret.

Desde la institución insular saben que es una fuente de turismo en pleno crecimiento, por lo que se trabaja en la mejora de servicios. “Este modelo de trabajo ha crecido de manera exponencial en los últimos años. Colaboramos con diferentes operadoras de telecomunicaciones para poder llevar la fibra óptica a todos los rincones, especialmente a las zonas rurales”, explica el consejero de Nuevas Tecnologías del Cabildo de Fuerteventura, Jonathan Gil.

 

 

A raíz de un estudio sobre la comunidad digital en Fuerteventura desarrollado por Asja Fior, investigadora que presta sus servicios actualmente en el área de Turismo del Cabildo, la institución ha lanzado a finales de agosto una campaña online de captación de coworkers (teletrabajadores). “Está dirigida principalmente al nómada extranjero. Manejamos tres marcadores claros: países de lengua inglesa, alemana y francesa”, explica Jessica de León, consejera insular de Turismo. La campaña tuvo en sus primeras doce horas un impacto de 261.000 visitas y se espera llegar en breve a más de tres millones de visualizaciones.

Lo que se intenta desde las instituciones es que los nómadas no solo pasen largas temporadas en la Isla, sino que puedan llegar a afincarse de manera definitiva en Fuerteventura. Para lograr este objetivo las ayudas fiscales son fundamentales: las empresas tributan en la Isla a un cuatro por ciento, gracias a la Zona Especial Canaria (ZEC), mientras en la Península el tipo de gravamen vigente en el Impuesto de Sociedades es el 25 por ciento.

El crecimiento del teletrabajo se ha potenciado en el último año debido a la pandemia. “Los tres hoteles que fueron los primeros en abrir cuando la pandemia empezó a dar tregua, estaban orientados al segmento del nómada digital”, explica Jessica de León. En septiembre, aún sin fecha por las ratios de Covid en la Isla, “está previsto celebrar un encuentro sobre nómadas digitales”, adelanta.

Interior del hotel Bristol Sunset Beach de Corralejo.

 

 

Hoteles y ‘coworking’

Pájara es uno de los municipios que más interés está poniendo en la captación de nómadas digitales. “El teletrabajo es una realidad que se va extendiendo rápidamente y que nos obliga a adaptarnos”, dice Pedro Armas, alcalde del municipio sureño. El Ayuntamiento, a través del Plan General de Ordenación Urbanística, quiere facilitar el coworking para que profesionales independientes, emprendedores y pymes de diferentes sectores puedan desarrollar sus proyectos profesionales.

El crecimiento en Fuerteventura de esta nueva fuente de turismo ha hecho que muchos negocios hayan orientado sus servicios pensando principalmente en ellos. El nómada digital es la piedra angular del hotel Bristol Sunset Beach de Corralejo. El hotel tiene un espacio coworking con todas las comodidades. “Los nómadas digitales no hacen turismo activo, tienen unas necesidades determinadas y lo que buscan es que empaticen con ellos”, explica Óscar Maza, director del hotel.

El público que busca este tipo de alojamiento tiene un poder adquisitivo alto. El mes de estancia en estos complejos de lujo ronda los 1.000 euros de media. “Ofertamos paquetes armados a quienes buscan un espacio tranquilo de trabajo y una buena oferta de actividades para el tiempo libre”, dice Maza.

Por su parte, la escuela Corralejo Surf School by Rip Curl ofertó en los meses posteriores al confinamiento unos bonos especiales para los trabajadores digitales. “Notamos un fuerte aumento de teletrabajadores, muchos de la Península que estaban aquí cuando empezó la pandemia y no pudieron volver, otros muchos vinieron cuando se pudo volar”, cuenta Lara García, trabajadora de la escuela.

Estos pasos empresariales en busca del cliente digital demuestran que la pandemia ha provocado una evolución en el turismo. Hay un antes y un después del Covid. El turismo activo ha dado paso al turismo digital. Los expertos exhortan a explorar en esa evolución. Algunos ya auguran que el turismo de masas ha muerto.

Fuente: Diario de Fuerte Ventura

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